A veces resulta que cuando queremos imprimir un color que visualizamos en pantalla en modo RGB y nos parece muy vibrante o muy luminoso, nos llevamos la desagradable sorpresa de que se ve muy “muerto” o “sucio” al momento de verlo ya en el sustrato.
Un problema muy tÃpico de cualquier diseñador/creativo es adaptar un trabajo realizado en RGB a CMYK (cuando se envÃa el trabajo a la imprenta). Partiendo de que el rango de colores RGB es de 16 millones y el rango de impresión CMYK es de 16 mil colores, la posibilidad es de 1 entre 1000
No existen formulas milagrosas. Si a eso le agregas que estas visualizando un monitor de baja calidad y sin calibrar, el tema se complica más todavÃa. Por norma general se recomienda guardar siempre los trabajos originales en RGB y crear copias en CMYK para diferentes perfiles según la imprenta.
Seguramente ya sabes que en el Photoshop, si seleccionas cualquier tonalidad y abres tu “color picker”, dentro de ella encontraras los valores del RGB, CMYK, Luminosidad, Saturación, tono, etc. Al mismo tiempo si el tono esta fuera de gama Photoshop lo hace notar en el cuadrito superior derecho del color picker. Si la gama es distinta te pone el color que estas visualizando y abajo de el un aproximado del tono que saldria impreso.
Algunos de los fotografos que conozco, actualmente estan llevando los RGB a convertir a CMYK en laboratorios digitales profesionales para obtener luego el Cromaline correspondiente (prueba de color para imprenta).
En ibercreativos sentimos no conocer un procedimiento sencillo, preciso y definitivo, o alguna aplicación que haga el trabajo perfecto automáticamente. Simplemente podemos compartir nuestro procedimiento manual:
Ponemo la imagen RGB y al lado un duplicado convertido a CMYK, echamos un vistazo a los histogramas y luego comenzamos a corregir los niveles, empezando por el canal K, ¿hasta que punto?, pues no se, por mi parte, hasta obtener un resultado lo más parecido al RGB (si es que de eso se trata) y lo más equilibrado posible.
Luego utilizamos curvas (CTRL+M), también empezando por el negro, y desplazamos los extremos de cada curva para comprobar si podemos ajustar aún más el resultado.
Si finalmente sigue habiendo en la imagen alguna zona concreta que continúa dando guerra, generalmente una sombra o una superficie con un color que no termina de cuadrar, la seleccionamos y la retocamos por separado, para no afectar al resto de la imagen, con las herramientas que mejor nos sirvan, incluidas las de Reemplazar color y Corrección selectiva.
Si alguien conoce algún programa u otro procedimiento mejor, estaremos encantados de publicarlo.























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